¿CÓMO ACTÚA EL SEÑOR EN LAS CINCO DIMENSIONES?

dimensiones

Ro 8:35-39 “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como oveja de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separa del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”
Cristo nos ama mucho y nosotros somos su novia, somos la iglesia, somos el cuerpo de Cristo, somos el templo de Cristo, somos la casa de Dios, así que no nos conviene tener ninguna dicotomía con el Señor.
Cuando alguien quiere tentar contra nosotros está tentando contra el cuerpo de Cristo, contra su templo, contra su casa, contra su iglesia; cuando alguien habla mal de nosotros, está hablando mal de Cristo; cuando alguien quiere enfrentarse y causarnos daño lo está haciendo contra Cristo.
Con todos nuestros errores y falencias y con todo lo que nos falta para llegara a la perfección Dios nos ama, y absoluta mente nada nos va a separar de su amor.
En el verso 35 vemos que las cosas superfluas (las tribulaciones, el hambre, los enemigos, las cosas de esta vida) se caen ante el peso de Cristo; todo esto es pasajero, nada de esta vida nos va a apartar del amor de Dios.
Entendiendo lo anterior podemos entrar a operar en el poder de Dios; tenernos derecho a observar la operación del poder de Dios en nuestra vida. Así las cosas, habíamos visto que la palabra de Dios es justicia, y tenemos que entrar en la dimensión de la justicia de Dios, tenemos que entrar en la dimensión desconocida del poder y de la justicia de la autoridad de Dios, para que, el poder y la justica y la autoridad de Dios operen en nuestro favor.
Si no entramos en la justicia de Dios el poder y la autoridad de Dios no puede obrar a favor nuestro. Tenemos que entrar en la economía de Dios, porque Dios en un Dios económico, Dios nos habla de mucho dinero y el 90% del antiguo testamento es dinero y en el nuevo testamento el 90% es dinero, porque el señor
sabe que necesitamos del dinero para vivir, el 10% restante se basa en la santidad la cual trae el temor de Dios. Si tenemos temor de Dios, sabemos que todo lo que tenemos es porque Dios nos lo ha dado; por lo tanto, podremos diezmar y ofrendar al Señor sin problema, si tenemos temor de Dios entonces podemos cumplir los mandamientos. Si la santidad y el temor de Dios opera en nosotros entonces vamos a cambiar nuestra vida y comenzamos a ver las demostraciones del poder de la gloria de Dios en nosotros, pero si no hay esas dos cosas no puede existir la operación de la economía de Dios en nuestra vida.
Así las cosas, necesitamos estar en los negocios de Dios, en los negocios del Padre, para que el Padre (Lc. 2:49) se ocupe de nuestras necesidades, de todas las cosas y de nuestros negocios.
La justicia de dios opera en las cinco dimensiones de Dios lo alto, lo ancho, lo profundo y lo largo.
Vemos en el verso 35 que hace referencia al diablo, pues dice quien, lo que se refiere a una persona no a una cosa; qué clase de diablo en tribulación, o en angustia, o qué clase de demonio en persecución o hambre, o desnudez o peligro, o espada, nos va a apartar del amor de Dios.
Nosotros somos más que vencedores en todas las cosas que el demonio quiere poner en contra de nosotros.
¿Cómo se miden estas cosas? Aquí tenemos que entran en las 5 dimensiones. Nosotros operamos en tres dimensiones lo alto, lo largo y lo ancho, nosotros} podemos observar, discernir y cuantificar estas 3 dimensiones y ¿por qué no podemos cuantificar lo profundo que es la cuarta dimensión? Y es aquí donde aprenderemos lo profundo de Dios.
La primera dimensión (lo ancho) es la tierra y todo su ámbito, es decir, el ámbito de la vida, todos sabemos que las personas mueres pero ¿Alguien ha visto la muerte como tal o el infierno como tal? o ¿Alguien ha visto el cielo como tal? ¿Alguien conoce la vida eterna como tal? Esto es lo profundo de Dios que es la cuarta dimensión. (v. 38) Cuando habla de la muerte y habla de la vida ya no está hablando precisamente de la vida humana si no de la resurrección y vida eterna, eso se maneja en la quinta dimensión, es decir, la gloria de Dios, lo sobrenatural, donde todo es posible.
Si no conocemos ni lo ancho, ni lo largo, ni lo alto; si no manejamos las tres dimensiones aquí en la tierra, no podemos manejar la cuarta y la quinta dimensión. La quinta dimensión tiene dirección y ámbito en las 4 anteriores y la cuarta, por ende, funciona en las 3 dimensiones que nosotros conocemos. Las 3 dimensiones que acabamos de nombrar están regidas por la cuarta dimensión y la cuarta dimensión ejerce dirección sobre las 3 anteriores.
Así qué, tenemos que manejar muy bien las 3 primeras dimensiones para entrar en la cuarta dimensión, que es donde comienza realmente la profundidad de Dios.
Hay cosas que nosotros desconocemos y cuando hablamos de lo profundo que es lo que está escrito en esta palabra (v.39) lo alto, son los cielos, y comienza la dirección de la cuarta dimensión en el segundo cielo, y tenemos que manejar las 3 anteriores, o sea, lo alto, lo ancho, lo largo para poder entrar en lo profundo del conocimiento de Dios.
Lo profundo del conocimiento de Dios, es la cuarta dimensión, que nos lleva y nos traslada a la quinta dimensión, que es el poder sobrenatural de Dios. el poder sobrenatural de Dios es el cielo, pero aquí en la tierra es su gloria la cual produce más gloria y cuando podemos manejar el poder sobrenatural de Dios, estamos ejerciendo dirección, regencia, dominio, señorío sobre la cuarta dimensión que es lo profundo.
Dentro de lo profundo hay algo maravilloso que es lo alto. La prosperidad (ausencia de necesidad) como la no prosperidad, necesidad (ausencia de prosperidad), entonces nosotros necesitamos ausencia de necesidad, ausencia de pobreza, por eso, tenemos que renunciar a la ausencia de prosperidad. Quizás hayamos tenido la ausencia de la cuarta dimensión en nuestra vida, que es la prosperidad, pero las cosas de estas vida que pertenecen al ámbito de esta vida están seguras con Cristo Jesús.
El sello de Dios está en esta palabra, y es que inmediatamente recibimos este conocimiento, entramos en la dimensión de la prosperidad, entramos en la dimensión del movimiento del mover de Dios, de su poder sobrenatural, de la gloria de Dios.

Concluyendo esto, decimos que Dios nos llamó a nosotros a caminar como Él camina, nos llamó dice su palabra a hacer cosas mayores; pero, por ejemplo: Cómo el Señor pudo andar sobre el mar si no afectó las 3 dimensiones, ¿por qué no podemos andar en una piscina? Porque es antinatural según nuestra constitución física, metabólica, biológica; pero, si conocemos como Jesús conoce como afectar la cuarta dimensión para ordenar y regir sobre estas 3, entonces, lo podemos hacer. El Señor Jesús estaba orando y estaba afectando esta dimensión física y dice la palabra en Marcos 4, que estaba orando, se fueron sus discípulos en la barca y muy avanzada la noche Él decidió caminar para alcanzarlos. Entonces uno de los discípulos dice que es un fantasma, y Él les dijo: No temáis, YO SOY. Yo Soy, es el que gobierna sobre todas las dimensiones. Entonces, le dice Pedro si eres tú Señor, “manda” (profetiza, ordena, di la palabra y se hará) que yo camine sobre el mar, y el Señor le dijo “ven”. Cuando le dijo esta palabra, Pedro se asió de ella; si el Señor Jesús nos dice ven, ¿Por qué no vamos?
Cuando tenemos gobierno sobre el poder sobrenatural de Dios, solamente tenemos que ordenar y las cosas se tienen que hacer. Tenemos que demostrar que lo que nos predican es real. Este poder lo tenemos que demostrar con sanidades, prodigios, señales y milagros. Nosotros tenemos derecho a que cada palabra predicada la manifestemos y la vivamos. Tenemos derecho a ver la manifestación de la palabra predicada.
El Señor nos ha permitido aprender lo profundo por el siguiente motivo 1 Cor. 2:2-7 “Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humanas sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. Sin embargo, hablamos sabiduría, entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria”. La palabra de Dios debe ir acompañada del Espíritu Santo y de la operación del poder del Espíritu Santo. Nuestra fe no está fundada en lo que yo creo sino en el poder de Dios en la operación de su Espíritu Santo. Estamos recibiendo una palabra oculta, una palabra llena de poder que estaba oculta hasta hoy, una palabra llena de manifestaciones del poder del Espíritu Santo para la gloria nuestra y para la gloria que viene, para la honra del Señor.
Esto nos permite entrar en otro nivel para que cuando prediquemos sucedan las manifestaciones del poder de Dios.
Dios quiere que hombres que podamos entrar en esta dimensión usemos su poder para nuestra gloria y la gloria de Él. Nuestra gloria es para que el nombre de Dios sea conocido y la gloria de Dios es para que muchos le conozcan y entren en el Reino; pues, la gloria produce más gloria.
Dios quiere que comencemos a tener mucho más abundantemente de lo que podemos pedir o entender si dejamos obrar la gloria en nosotros (Ef. 3:20) Dios no quiere que sigamos viviendo la vida como la llevamos, Dios quiere que nuestra vida afecte a las demás personas, pero que en nosotros vean al Cristo de gloria. Por donde pasaba Jesús, su palabra era manifestada con milagros, prodigios sanidades, gloria; así mismo, Dios quiere que conozcamos esta revelación para que por donde pasemos su palabra sea manifestada.
Este es el tiempo para pedirle al Señor algo más, que las personas puedan reconocer en nosotros lo que hay en el Reino, que cuando demos una palabra Dios lo haga para la gloria de su nombre, así como Jesús lo hizo.
Todo funciona bajo un concepto de Dios, todo funciona bajo un concepto divino y es fe. La fe no es para personas cobardes, no es para personas pusilánimes, la fe ni siquiera es para creyentes, la fe es para gente intrépida, gente valiente, gente que quiere probarle a Dios que sí vale la pena, gente que ya se cansó de vivir una vida como la que lleva, gente extrovertida con el Señor, gente creyente en una fe sobrenatural, en una fe atrevida. Tenemos que ser atrevidos en la fe, porque si no somos atrevidos en la fe, viviremos una vida normal; si no somos atrevidos en la fe estaremos matando todos los deseos y las convicciones que tenemos.
Tenemos que esforzar la fe, pues la fe es para valientes, para los que anhelamos algo sobrenatural, para los que estamos cansados de vivir una vida natural. Desde este momento tenemos que empezar a declarar y a creer, a profetizar y a ver, pero con autoridad de Dios.
La cuarta dimensión, lo profundo de Dios, son las cosas ocultas y las cosas ocultas tiene dos connotaciones: una la profundidad del mal, la otra la grandeza y la expansión de Dios, esa es la altura y la anchura. La profundidad de Dios, es cómo funciona el cielo, cómo traer el cielo aquí a la tierra, cómo es la verdad de lo
que hay arriba; esto es, cómo está establecido el cielo, como está formado el cielo, como viven los ángeles en el cielo, cómo vive Dios en el cielo y como lo que ya se fueron para allá están pasándolas delicias.
Se ha confundido la enseñanza de la palabra de Dios, por eso el Señor tuvo que irse de la tierra y traer su Espíritu Santo, la profundidad de Dios, la profundidad del conocimiento de Dios es lo que primero debemos aprender antes de cualquier cosa con la palabra declarada.
Ef 4:13 “Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”
Para poder manejar esta revelación necesitamos de una sola cosa, la mente de Cristo. Por lo tanto, la fe nuestra tiene que ser agresiva y violenta, una fe atrevida, una fe de valiente, una unidad de fe, pero antes, debemos transcurrir un camino. Aquí el Señor nos está mostrado sus 5 dimensiones del poder sobrenatural, las 5 dimensiones en las que opera a justicia de Dios. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo piensan igual, hacen las cosas igual, es decir, los tres hacen siempre lo mismo.
No podemos tener diferencia ni dicotomía con el Señor porque nos saldríamos del deseo de Dios, de su llamado, y de lo que nos ha llamado a hacer. Cuando nos unimos con el Padre, automáticamente nos unimos con el Hijo y automáticamente el Espíritu Santo nos llena en todo. Para que podamos llegar a la altura y profundidad de Cristo es su palabra, pedir al espíritu Santo la misma unción de unidad con Cristo, que podamos unirnos a Él en un mismo pensamiento. Al tener este conocimiento nos da un punto a seguir, la acción. El Señor Jesús conocía la palabra, en Jn. 17 nos dice la palabra que lo mismo que el Padre le decía a Jesús, fue lo mismo que nos enseñó a nosotros. Así que, lo que debemos conocer y saber para podernos mover en las 5 dimensiones es, cómo piensa Dios, que dice en su palabra, es cómo actúa su palabra cuando es lanzada o hablada, y cómo nosotros podemos obrar en consecuencia de ella.
El conocimiento de la palabra, la unidad con el Espíritu Santo, nos lleva a ser varones perfectos, el practicar su santa palabra, el pensar como dice la palabra, el vivir esa palabra, inexorablemente nos lleva a caminar igual que Cristo; por ende, cuando estemos en el ámbito natural, nuestra fe nos va a empujar a hacer algo, a demostrar el poder de Dios en hospitales, en la familia, en todo lugar.
La palabra obra para juicio pero la palabra también obra para justicia; en nosotros obra para justicia y en los que no creen para juicio.
Dios nos trajo a manifestar su poder sobrenatural, pero si no entendemos cómo funciona la palabra de Dios, no podemos entrar en consecuencia. Cuando Dios nos da una palabra, tenemos que declararla como está escrito porque así tal cual va a suceder; todo lo que hizo Jesús, lo podemos vivir en nuestra propia viva. Todo lo que se ha visto y escrito de la palabra lo podemos volver a vivir, si queremos, pero tenemos que entrar en ese ámbito sobrenatural, la fe sin fronteras, poderosa y tener una vida llena de santidad, de pureza, pues nadie que invoque el nombre del Señor puede andar en pecado (Ti. 2:19; 2 Tm. 2) tenemos que apartarnos de iniquidad, la santidad es la llave que nos abre la puerta de Dios.
En la tercera dimensión, los ámbitos de esta vida, hay algo por lo cual el Señor quiere algo con nosotros, y es que Dios quiere que aprendamos a conocer la dimensión de la profundidad de sus misterios. Desde que nos convertimos al Señor, inmediatamente comenzó a operar la palabra de Dios en salvación y protección para nuestra vida, pero, nosotros mismos podemos perder ese salva guarda y es cuando pensamos diferente a la palabra de Dios. Cuando pesamos que nosotros lo podemos hacer, Dios se aparta; cuando pensamos a nuestra manera, Dios se aparta de inmediato; Dios está esperando que manifestemos nuestra confianza en Él, es decir tener la unidad de fe, una sola fe. Dios tiene fe en nosotros, y podemos demostrar esta verdad de la siguiente manera: Si el Señor no hubiera enviado a Cristo Jesús a morir por nosotros, el no creía en nosotros; pero Él creía tanto en nosotros, que dice que desde antes de la fundación del mundo nos tiene preparadas cosas que no sospechamos. Para que ello se cumpliese, el Señor Jesús tuvo que morir en la cruz por nuestros pecados, para que la operación de la verdad del cielo se viviera sobre nosotros. La verdad tiene una extensión de Dios en nuestra vida, y es poder y gloria; nosotros tenemos que aprender cómo funciona el verdadero conocimiento de Dios para entender esta verdad.
No podemos conocer a Dios si no es por medio de su palabra, no podemos conocer a Cristo si no es por medio de su palabra y no podemos conocer al Espíritu Santo si no es por medio de la operación de su poder. Podemos conocer al Padre, el Hijo y al Espíritu Santo por medio de nuestra fe; muchas personas buscan primero los milagros y sí van a suceder, pues si declaramos su palabra
suceden; pero eso no le va a probar a nadie que Dios existe, solo es la manifestación de su gloria. La extensión de la palabra es la manifestación del milagro solamente, pero si podemos presentar la palabra para que cada persona tome la decisión. Si podemos entronizar en nuestro corazón palabra no necesitaremos nada más. Si creemos en Cristo como mi único y verdadero Señor y Salvador no necesitamos nunca nada más. El solo hecho de introducir a Cristo en nuestro corazón va a hacer que cada paso que demos en esta vida, Él camine con nosotros, esté siempre con nosotros y sea propicio para nosotros, es decir, Él nos endereza el camino y prodiga y provee para que todo esté bien.
ORACIÓN: “Señor, quiero algo más hoy, quiero una manifestación sobrenatural, pruébame esta palabra, pruébame esto. Demuestra tu gloria, Señor, a nosotros tus hijos, Señor. Llénanos de tu favor, llénanos de tu gloria. Señor Jesús me ato esta apalabra y que tu poder sobrenatural se manifieste a mi vida, quiero caminar como tu caminaste, llévame a vivir como tú viviste Señor, quiero las manifestaciones de tu gloria a mi izquierda y a mi derecha en frente y atrás de mi vida; impacta mi familia Señor, prospérame económicamente Señor, pues te amo y creo en ti, por ende, tengo derecho a esta bendición económica sobrenatural del reino, aquí en la tierra, en mi vida, en el nombre poderoso de Cristo Jesús. Señor, yo te he recibido y te he aceptado como mi único y suficiente Salvador personal, sé que me amas, y yo te amo, enséñame a amarte como tú me amas, Señor, ayúdame a vivir como tú vives, a ver tu gloria todos los días de mi vida, Señor te amo, termina por favor la obra que has empezado en mi en el nombre poderoso de Cristo Jesús. Amen, amen y amen”.

Comments

    No Comments

Leave a reply

Your email address will not be published. Fields marked * are mandatory.