EL PODER DE LA SUPEREMINENTE GRANDEZA DE DIOS

la grandeza de Dios

Estamos en un entrenamiento militar y seguiremos en ese entrenamiento, también con las mujeres que están en el ejército de Cristo. Como parte de la iglesia nos tenemos que mover en ese nivel porque necesitamos entrar en un nivel superior. Los políticos y gobernantes necesitan de nosotros y prestemos atención a lo siguiente. Si no somos capaces de hablar con un político importante del país y presentarle el mensaje entonces no merecemos ser cristianos; si como cristianos nos da miedo hablar de Dios con personas importantes entonces somos inmerecedores de ir al cielo.
Los cristianos debemos saber de todo, estar capacitados en toda área de esta vida, porque la palabra de Dios dice que tenemos el poder del Espíritu Santo y es para podernos mover en todas las áreas de la vida.
Como estamos hablando de poder tenemos que entender que los conceptos en la mente son muerte, porque se convierten en información, se convierten en conocimiento y la información y el conocimiento nos pueden condenar al infierno. La información de la biblia o el conocimiento bíblico no sirven de nada porque estaríamos en conocimiento muerto, por esto, es que pertenecemos a este campo de entrenamiento, donde nos ejercitamos para adquirir poder.
El poder de Dios está dispuesto solo para los hijos, pero no es entregado si no a unos muy especiales hijos y en esto nos enfocaremos ahora; por esto, es que algunos cristianos orar y no pasa nada porque Dios les ha dado el poder de sobrevivir. En esta iglesia, Dios quiere que seamos un ejército de cristianos donde no ignoramos el poder de Dios para echar fuera al diablo de cualquier situación y de cualquier persona. Si no tenemos el poder de ver a Satanás en persona y echarlo fuera y encadenarlo entonces no servimos para esto, entonces estaríamos equivocados con la vida cristiana. Tenemos que entender que es que el mismo rey de las tinieblas se aparezca en persona a destruirnos y que tengamos el poder de decirle que está bajo nuestros pies y que nos obedezca (Ro. 16:20) eso es tener el poder.
Los hijos con el ADN de su padre espiritual engendrados pueden operar con el poder del Reino y las tinieblas se tienen que sujetar, por esto, no se puede detener el entrenamiento ya que es así como se ejecuta el poder; siendo así, tenemos que estar capacitados y correr mucho en la vida y eso es lo que tenemos que hacer a diario para entrar en el nivel superior, pues si hemos recibido el poder es para que lo usemos.
El Señor ha dicho que tendremos poder cuando venga sobre nosotros el Espíritu Santo, ninguno de nosotros recibimos el poder si no ha venido el Espíritu Santo y se ha posado sobre nosotros. Existen muchos cristianos que han recibido al Señor Jesús en su corazón, que aparentemente han nacido de nuevo y que quizás si han nacido de nuevo, pero, el problema es que no han aprendido a vivir bajo la presencia de Dios todos los días. Veamos el siguiente ejemplo “cuando un cristiano recibe a Cristo en su corazón y viene a la iglesia los días de culto y se congrega fielmente, ofrenda y diezma, pero no ha aprendido a entrar en la presencia de Dios, ese cristiano no puede mover el poder de Dios” es decir, si es un cristiano fieles en todas las áreas pero no ora, no busca la presencia del Señor, no conoce su rostro, no conoce su voz; es por que no ha aprendido a vivir bajo la poderosa unción de Dios, entonces, sentirá bloqueo en la oración, recibirá interrupciones externas o físicas, la incapacidad de pasar del tiempo de la pre-oración a la oración sin recibir la respuesta porque aunque esa oración sea aceptada no es recibida. En la oración tenemos dos connotaciones una el ser aceptada en el cielo y el ser recibida, todas las oraciones hasta las de las sectas satánicas llegan al Señor y son auscultadas, toda oración así sea al diablo sube primero al cielo, Dios la acepta, toma nota y ordena. Cuando la oración es recibida (Gn. 4) entonces es aceptada por el Señor y baja, toda oración que sube al reino de los cielos baja a la tierra en bendición, pero si es una persona que de vez en cuando ora, esa oración es aceptada en el cielo pero no es recibida para bendición. Entonces el Señor da la orden de darle al cristiano un poco de cada cosa, dejándole únicamente que sobreviva.
Vamos a aprender entonces como vivir bajo la presencia de Dios todos los días, tenemos que acostumbrar nuestro cuerpo, acostumbrar nuestra carne a estar bajo la presencia del Señor cada instante. Tenemos que llegar al nivel de que por todo lugar, por todo ambiente donde pasemos sea transformado, que las personas que pasen por nuestro lado pueden percibir y sentir que hay algo diferente. El poder de Dios tiene que estar en nosotros, sobre nosotros para causar malestar en el entorno pues esto es una de las características del poder de Dios en nosotros. Si tenemos el poder del Espíritu santo entonces las personas se van a molestar si no sucede nada en donde estemos entonces no podemos decir que tenemos el poder del Espíritu Santo.
Vamos a aprender a usar su poder con veracidad, puesto que el Señor está cansado de cristianos que creen en Él, que tiene conocimiento mental de Él pero no operan bajo el poder del Espíritu Santo, es tiempo de que opere poderosamente en nosotros.
El poder de Dios está compuesto por las siguientes tres características:
• LA OMNISCIENCIA DE DIOS: Es el conocimiento de Dios sobre nuestra vida, es decir, nos conoce desde antes de la fundación del mundo, está atento a nuestra vida natural, sabe que vamos a hacer en la vida y sabe cuando es el fin de nuestros días. Es el poder de la gloria de Dios que puede operar a nuestro favor si queremos.
• LA OMNIPRESENCIA DE DIOS: Es el conocimiento de Dios en cada segundo de mi vida.
• LA OMNIPOTENCIA DE DIOS: Es el poder en acción de Dios, es la gloria de Dios, es decir, el eterno presente de Dios, en pocas palabras lo que Dios ve cada instante en el cielo.
Debemos estar inmersos en toda la plenitud de Dios Ef. 1:19 “y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros lo que creemos, según la operación del poder de su fuerza” en esta cita damos a conocer la supereminente grandeza de los misterios de Dios que opera en su poder para todos lo que creemos en Él. El poder de Dios es un misterio que se llama plenitud de Dios, del poder supereminente de Dios, el misterio de su gloria. Si tuviéramos acceso a estos misterios del poder de Dios entonces no andaríamos enfermos, ni pobres, ni con necesidad, ni andaríamos en pecado y tendríamos el poder del mundo y podríamos desposeer a satanás.
No necesitamos de los conceptos mentales, necesitamos es estar inmersos en los misterios de la supereminente grandeza del poder y de la gloria de Dios. Dios necesita y requiere de nosotros como hijos para mover su poder, para mover su gloria aquí en la tierra para lo que necesitemos.
Dios no le entrega su poder a los cobardes, sino a los que lo arrebatan con violencia Mt. 11:12 “Desde los días de Juan el bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan” Tenemos que acostumbrarnos a pagar un precio por esto para logar entrar en esta magnitud, y ese precio se llama esfuerzo físico, esfuerzo mental, sacrificio de la carne, o sea, sacrificio físico y mental.
Nuestra declaración en la oración tiene que ser real, en el ahora, como verdaderos hijos, tenemos que pedirle al Señor que nos permita conocer la plenitud de su gloria en nuestra vida, entramos al cielo siendo hijos y en la oración conocemos a los hijos por medio de su declaración; la oración en la boca es la extensión del Reino de Dios, es el poder. La palabra de Dios tiene que penetrar, vivir y morar en nosotros y funcionar en la boca de una manera violenta.
Veamos ejemplos bíblicos Lc. 11; Mt. 23; Lc. 16; Lc. 18 No debemos pedirle permiso al diablo para predicar, no debemos pedirle permiso al diablo para sanar, no debemos pedirle permiso al jefe para cumplir con lo que Dios nos ha mandado.
Tenemos que declarar con poder lo que recibimos en la palabra para transformar el ambiente de cualquier lugar o la vida de cualquier persona.
No podemos pedirle permiso al diablo para hacer un milagro, no podemos pedirle permiso al diablo para sanar la economía, no podemos pedirle permiso al diablo para que recibamos en el cuerpo la unción de Dios y la sanidad de Dios; tenemos que empoderarnos y declararlo con el poder de la supereminente grandeza de la plenitud de Dios.
Cuando aprendemos a movernos en esta magnitud, aprendemos a ser hombres y mujeres especiales y nuestra vida va a cambiar. Todo cambio es generado en la mente, todo cambio es un proceso mental, cuando ha sido ungido y cimentado por Dios. No podemos recibir a Cristo en nuestro corazón sino hemos cambiado y renovado el espíritu de nuestra mente Ro. 12:1-2 “Así, que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos, en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta” lo único que puede renovar el espíritu de nuestra mente es el Espíritu Santo operando poderosamente en nosotros. Es así como podemos ingresar a la dimensión de los valientes, por esto todo proceso de Dios comienza con una renovación del espíritu de nuestra mente, esto es, un cambio de mentalidad, esto se llama en lo espiritual empoderamiento mental, la cual produce después el empoderamiento físico para ejercer la unción o la función al cual somos llamados, el empoderamiento físico es la unción sacerdotal para ejercer el ministerio.
No podemos acostumbrarnos a ser ovejas porque no podríamos llegar a ser leones y como hijos de Dios tenemos que andar empoderados como los leones de la tribu de Judá; si no nos empoderamos como león vamos a ser simples ovejas.
Tenemos que entender de qué estamos hechos y en Ro. 12:2 dice que nosotros tenemos que pasar por el proceso de la renovación y que el Espíritu Santo nos va a renovar nuestra mente para que podamos entender cual es la unción para la cual nosotros estamos llamados y remontarnos como las águilas o rugir como el león. Entonces, la unción viene, el llamamiento físico viene, el empoderamiento físico viene para que podamos cumplir el ministerio al cual Dios nos ha llamado.
Si no cambiamos nuestra mentalidad y cambiamos nuestro conformismo jamás lograremos ser cristianos valientes, convirtiéndonos en personas arruinadas, fracasadas y realmente no estamos llamados para eso, sino para entrar en la dimensión en la que se mueve Cristo y para ello tenemos que ser valientes Ap. 21:8 “ningún cobarde entrará al reino de los cielos”, ninguno de nosotros que no se ha atrevido para pelear la batalla de Cristo en la tierra podemos entrar al reino de los cielos puesto que los cobardes se convierten en incrédulos, ejemplo bíblico Judas Iscariote (Recomendado: Libro La Búsqueda Final, autor Rick Joyner) Muchos cristianos se quedan en la mitad del camino porque no han recibido esta revelación del poder de Dios, esto funciona primero en la mente, luego funciona en el cuerpo. La palabra tiene dos funciones una en nuestra mente para traernos conocimiento, para traernos ciencia y dos funciona en nuestro corazón para dar vida, así como funciona el pecado así mismo funciona la palabra, si anidamos la palabra en nuestra mente y la llevamos en el corazón, podemos dar a luz un milagro; el pecado funciona igual entra por los ojos, es anidado en la mente, luego de que va creciendo en la mente pasa al corazón y luego lo hace, le da vida y cae.
2 Sm 23:8 Aquí encontramos al único tipo de valiente que puede heredar el reino de los cielos, un tipo de valentía que es la que traer la unción de poder para ser manifestada en la tierra no todos los cristianos son valientes y no todos los cristianos tiene el poder. Aquí encontramos un listado de valientes pero vemos que solo se mencionan unos pocos, cada uno presentaba un cargo especial (Jue. 8:4) las características de los valientes es que nunca abandonaron la guerra y se mantiene en la batalla hasta el final, combatiendo hasta la sangre. Para recibir el botín o la victoria es necesario pelear la batalla, enfrentar al enemigo usando el poder de Dios para derrotarlo. Necesitamos un ejército de valientes en la iglesia, defendiendo el evangelio, defendiendo la iglesia, defendiendo a los ungidos y combatiendo hasta donde sea necesario. Un verdadero valiente es aquel que da la vida por su pastor, da la vida por su iglesia, da la vida por el evangelio, da la vida por sus hermanos en Cristo.
La iglesia ha entrado en un error, puesto que se fija en las falencias pero no se preocupa por levantar los brazos de los siervos. Es nuestro trabajo aplastar la cabeza al diablo y levantar al mentor, al servidor, al pastor o a quien esté débil dentro del cuerpo de Cristo, para que al ser levantado sea poderoso enemigo contra las tinieblas y ayude a levantar, edificar y restaurar.
Siempre debemos matar al filisteo (1 Sm 17:50) tenemos por ejemplo a David quien al derribar al gigante tomó su propia espada y le corto la cabeza, es así como tenemos que hacer nosotros cortarle la cabeza al enemigo son su propia arma.
Tenemos que aprender a matar nuestra debilidad y esta se combate cuando se levanta en oración y poder de Dios para tener la victoria sobre el pecado.
Los verdaderos escuderos pasan por encima de toda situación para bendecir al ungido y la iglesia, enfrentando la batalla, arrasando con los obstáculos arremetiendo con la espada a derecha y siniestra para dar victoria al pueblo.
Tenemos que romper con las voces extrañas para no caer en engaño, para no dejarnos contaminar y llenarnos de iniquidad. Tenemos que examinar nuestro corazón, examinar nuestra vida.
Se está levantando el espíritu de Absalón y esta operando en la iglesia con sedición (1 Sm. 15:23), la cual genera que las personas se levanten contra el siervo y la iglesia, siendo contaminación a las personas para producir idolatría, avaricia, rebeldía y es una herejía y es el anatema de este tiempo contra del Espíritu Santo, la cual es un pecado que no tiene perdón ni en este mundo ni en el venidero (Mt. 12:31-32; Mr. 3:28-29).
La omnipresencia de Dios es que Cristo Jesús vive por fe en nosotros, no vive en persona en la tierra, pero si nos dejo al Espíritu Santo como consolador, así que, cualquier cristiano que peca lo hace contra el Espíritu Santo, por ello debemos cuidar nuestro testimonio para no contristar ni apagar al Espíritu.
El pecado deliberado causa una horrible expectación de juicio y fuego (He. 10:26-27), el pecado voluntario hace que las personas vayan al infierno porque le da gusto a la carnalidad, pero si estamos en continuo arrepentimiento somos redargüidos por el Espíritu Santo que renueva nuestro espíritu y obliga a nuestro cuerpo a no pecar para salvación y vida eterna.
Si como cristianos hemos nacido de nuevo entonces nos regimos única y exclusivamente por la palabra de Dios. L a palabra de Dios nos da el poder para gobernar sobre las emociones de esta vida, porque si hacemos la voluntad de Dios permanecemos para siempre, (1 Jn. 2:17) El pecado pasa por los ojos de los cristianos pero si lo deja pasar no peca, pero si lo llama y lo desea si peca y causa muerte. La paga del pecado es muerte (Ro. 6:23) por eso, estamos aprendiendo a pasar por encima del pecado y vencer, a ser verdaderos guerreros usando el poder.
Tengamos en cuenta entonces que primero, el reino de los cielos no es para los cobardes; segundo, el Señor quiere que movamos su poder a nuestro favor; tercero, si queremos mover el poder de Dios al cual tenemos derecho, debemos aprender a vivir bajo la presencia y la poderosa mano de Dios; cuarto, buscar al Señor con valentía para logar permanecer en su presencia, buscar su rostro pues si no vemos su rostro no obtenemos el poder (Sal. 105:4; Ef. 1:19) El Señor nos ordena a buscar su poder todos los días, y nos enseña que para lograr acceder al poder de Él primero tenemos que ver su rostro. Cuando estamos en la presencia de Dios de corazón y frecuentemente acostumbramos nuestro cuerpo a buscar la presencia nuestro cuerpo mismo va a adorar a Dios hasta encontrar su rostro, luego de esto, Dios nos entrega su poder, porque Dios no le entrega poder ni a cobardes ni a pusilánimes ni a las oraciones extra rápidas. Dios desea entregar el poder a los verdaderos hijos, a los que somos esforzados por buscar su rostro, aquellos que hemos entendido la convergencia del poder de Dios. En la omnisciencia, Dios sabe lo que pensamos antes de que pensemos, Dios sabe lo que vamos a decir antes de que lo digamos, Dios sabe quienes somos desde antes de la fundación del mundo. La omnipresencia de Dios es que nosotros no podamos vivir sin Él, cuando estamos orando y salimos en completa comunión con Él, entonces, cuando tenemos la omnisciencia nosotros sabemos que Dios lo sabe todo, tenemos la omnipresencia de Dios sabiendo que el Señor está con nosotros en todo instante entonces podemos mover el poder de Dios que es la omnipotencia de Dios operando a nuestro favor en lo que pidamos.
Cuando entendemos que solo con poder y autoridad entramos al reino de los cielos, entonces podemos entrar en la dimensión de la gloria de Dios. La gloria de Dios es el poder de Dios operando a favor nuestro, es su eterno presente, lo que Dios ve cada día, es movernos en la autoridad y unción de milagros prodigios y maravillas para operar en la tierra cuando lo deseemos o lo requiramos.
El Señor requiere de nuestra valentía y de nuestro carácter para gobernar aquí en la tierra y ordenarle al diablo que el reino de los cielos tiene que ser manifestado. Como cristianos ungidos de Dios tenemos que manifestar su poder constantemente por donde vayamos; lo maravilloso de esto es que el Espíritu Santo está a nuestro favor aún sin que nosotros nos demos cuenta. Al tener el eterno presente de Dios en nosotros, por donde caminamos el Espíritu Santo de Dios va operando como Él quiere sin decirnos a nosotros.
El poder de Dios es que la gloria de Dios se manifiesta aún sin que nos dé testimonio a nosotros mismos para que las demás personas nos den testimonio, tenemos que mover nuestro entorno, la gloria de Dios es que por donde pasemos ocurran cosas inusuales para impartir la unción a todo aquel que la quiera pero tenemos que esforzarnos y ser valientes.

Comments

    No Comments

Leave a reply

Your email address will not be published. Fields marked * are mandatory.